sábado, 27 de abril de 2013

No te deseo

Factores que alteran la función sexual de un paciente oncológico.


“De verdad que querer quiero acostarme con mi pareja, pero es que mi cuerpo no reacciona.Ya no se me mueve nada por dentro. Me siento mal.”.


Hay varias enfermedades o dolencias “habituales” en la población que repercuten en la vida sexual de la persona afectada. Desde la diabetes hasta la hipertensión. Pasando por enfermedades con secuelas físicas que tienen un impacto en la sexualidad, como puede ser el cáncer.

Estos efectos sobre la sexualidad, entre otros factores, pueden deberse a la enfermedad misma o a los tratamientos. En este artículo nos centraremos en uno de los grupos de factores más determinante del proceso oncológico: los factores médicos.

  • CIRUGÍA: Casi todos los pacientes oncológicos deben someterse en mayor a menor medida a ella para erradicar su tumor inicialmente. Durante el período previo a la intervención, es muy probable que el paciente experimente una gran disminución de la lívido debido a la ansiedad y el miedo que conlleva una operación (anestesia general, ingresos…). A lo que hay que añadir que ésta cirugía se relaciona con un sentimiento de amenaza vital, que además tendrá efectos no sólo estéticos, sino funcionales. En estos momentos, aparece sentimientos de anhedonia: se pierde la necesidad de realizar actividades placenteras, entre ellas practicar sexo. Prima el instinto de supervivencia frente al de reproducción, por ejemplo. El periodo postquirúrgico varía en función del área corporal comprometida y posteriores tratamientos.

  • QUIMIOTERAPIA: Es uno de los tratamientos más temidos. Lo cual es comprensible, pues aun hoy es una fase larga que puede tener consecuencias desagradables en la vida de la persona afectada no sólo a nivel físico, sino psíquico. Los pacientes que inician la quimioterapia suelen estar mayoritariamente en un período postquirúrgico. Por ello, aun están en una fase en la que se prioriza la curación frente otros aspectos, como puede ser la vida sexual. Frente a la amenaza que supone el cáncer, estos otros aspectos parecen banales y pierden prioridad.  Precisamente se ha identificado la quimio como un potente inhibidor de la función sexual y es durante este tratamiento cuando se detectan la mayor parte de alteraciones. Frecuentemente se produce una interrupción de la vida sexual durante esta etapa. En términos generales se puede experimentar náuseas, vómitos, fatiga, alopecia, alteraciones del sistema inmune, etc. Lo cual repercute en la funcionalidad, pero también en la estética. Afectan mucho a la persona que las está padeciendo. Añadiendo un motivo más a la reducción o desaparición del impulso sexual. Los últimos estudios demuestran que la quimioterapia además, altera los ciclos hormonales de la persona afectada. Lo que lo convierte en un motivo fisiológico de las alteraciones mencionadas.
  • RADIOTERAPIA: al ser un tratamiento diario, impide la adaptación o el olvido deseado por muchos pacientes. Ya que corta muchos plantes sociales, laborales y personales, entre los que se incluye la vida sexual. La radioterapia no es un tratamiento inocuo, pero sí que sus secuelas suelen ser reversibles. Es frecuente que los pacientes  que lo han pasado experimenten fatiga tras el tratamiento. Hay que tener en cuenta también la zona en la que la radioterapia ha sido aplicada. Si es una zona implicada en la sexualidad o próxima a ella, las repercusiones aunque temporales, son inevitables. Habiendo consecuencias directas cuando se radia sobre la zona en sí o nervios asociados, y consecuencias indirectas cuando afectan  zonas como por ejemplo las mamas. La incomodidad impedirá que esa persona se sienta inclinada a mantener relaciones sexuales y más tratándose de una zona erógena, por ejemplo. 

  • HORMONOTERAPIA: es uno de los tratamientos que más influyente a nivel sexual. Se da sobre todo en personas afectadas de cáncer de mama que consumen Tamoxifeno (u otros fármacos afines). Sus consecuencias son parecidas a las de la menopausia, disminuyendo el impulso sexual, aumentando la sequedad vaginal, dolor durante el coito (dispareunia), etc. Por lo que es un potente inhibidor de la actividad sexual. Otros efectos de esta terapia, aunque no generan por sí mismo alteraciones en la sexualidad, de forma colateral sí que lo hacen. Es frecuente que la hormonoterapia aumente las ganas de comer compulsivamente (sin parar), el cúmulo de grasa en glúteos y abdomen y aumento de peso, que actúa negativamente sobre la autoimagen. Un factor clave para el desarrollo de actividad sexual. A lo que se suma la influencia a nivel del estado de ánimo. Haciendo que éste varíe con más facilidad (labilidad emociona), aumente la irritabilidad, ansiedad e incluso estados de ánimo depresivos. 

    Hablamos de tratamiento que se prolongan como mínimo 5 años, con las implicaciones que supone durante tanto tiempo que a veces se prolonga hasta 10 años.  Los último estudios demuestran que la combinación de quimioterapia y hormonoterapia (actualmente muy frecuente por protocolo, por ejemplo en el cáncer de mama) son un factor potente que induce a la disfunción sexual, con mucha más probabilidad que si se aplicaran cada uno de estos tratamientos aisladamente.


  • PSICOFÁRMACOS: son potencialmente inhibidores de la respuesta sexual. Con cierta frecuencia los problemas afectivos e insomnio que acompañan al proceso oncológico hace que se receten psicofármacos (ansiolíticos y antidepresivos, principalmente) como complemento a la terapia oncológica. A saber, que todos los psicofármacos merman la respuesta sexual.

Recuerda: una pareja es cosa de dos. No sólo podría verse alterada la sexualidad de la persona que pasa el proceso oncológico. Este impacto también puede provenir de su pareja. Quien también puede manifestar problemas asociados a la sexualidad por sí mismo. No existen responsables.  La comunicación será un factor clave para mejorar y fomentar la comprensión. 

sábado, 20 de abril de 2013

Una Marca de Vida nos hace Súper-Vivientes


 Todos los seres humanos somos unos supervivientes, cada mañana al despertarnos recibimos el regalo de un nuevo día, suena a tópico a frase hecha, pero es la realidad, lo que ocurre es que en general no tomamos la consciencia de ello, dándolo por hecho: respiramos porque ocurre, nos vamos al trabajo porque es lo que toca, hacemos la compra,  pues es necesario comer,  nos sentamos a cenar con la familia dado que es lo propio y de vez en cuando contactamos con los amigos de toda la vida para mantenerlos y así se nos marchan los días , bebiéndonoslos de un trago.

Corremos, corremos y corremos! Y un día llega la vida y nos presenta una enorme señal roja de STOP, sin previo aviso, de repente,  cambiándonos el paisaje, colocándonos ante una situación complicada y grave, como puede ser el diagnóstico de un cáncer.  De inicio te cuesta creerlo, asumirlo y te haces las mismas preguntas que otras muchas personas se plantearon antes que tu,  voy a vivir? cuanto tiempo? porque me ha tocado a mí? que he hecho mal? Pero ninguna de estas preguntas ayuda, salvo para ponernos más tristes y desde luego nadie tiene la culpa para tener  dicha enfermedad,  simplemente te la encuentras.

En mi caso, el diagnóstico fue un cáncer de mama y desde el primer momento decidí que iba a poder con ello, prácticamente han trascurrido  cinco años, he recuperado mi vida normal, pero con una consciencia amplificada o mejor dicho, con la consciencia de lo que significa seguir viva y el regalo que esto supone, por lo que el agradecimiento te envuelve y quieres hacer partícipe de ello a los demás.
Durante el transcurso de la enfermedad y prácticamente después de haber terminado con el tratamiento de quimioterapia, conocí a otra mujer, Carmen Martínez, que acababa de ser diagnosticada de lo mismo, aunque con sus propias características, nos presentó una amiga común, comimos, nos reímos,  entablándose desde entonces una amistad surgida del vínculo interior que conlleva compartir una vivencia similar.

Nos dimos cuenta del poder positivo que tenía nuestro reflejo para otras mujeres que comenzaban con todo el proceso, de la capacidad de lucha y valentía del ser humano para afrontar situaciones complicadas y duras, por lo que decidimos crear MARCA DE VIDA, un espacio que consiste en una red de apoyo para aquellas personas, que se encuentren en esos difíciles momentos, para desde nuestra experiencia, animarlas a que no se rindan, que usen la esperanza y el amor como potentes motores para superar la mencionada señal de Stop, y que no olviden el sentido del humor, pues aunque parezca imposible el reírse de uno mismo siempre que se sea capaz de ello, es un paréntesis que reporta bienestar y ayuda a espantar miedos.
Desde dicho espacio, os invitamos a conocer www.marcadevida.es, donde seréis gratamente bienvenidos.
La vida nos puede acabar marcando antes o después, más pronto o más tarde, más o menos veces y no solo con un cáncer,  sino de otras formas como puede ser distintas enfermedades graves,  un accidente con secuelas importantes, la pérdida de un ser querido, …., ante ello el mensaje que os queremos transmitir, es que tener una marca de vida, si tu estas dispuesto a ello, te puede convertir en un súper-viviente, no solo en el sentido de sobrevivir, que también, sino en el sentido de vivir a partir de ese momento de una forma distinta “súper”, como si se tuvieran poderes especiales  para interpretar lo que significa que cada día nos despertemos.
Gracias Ariadna por invitarnos a compartir en tu blog nuestro proyecto y a todos los que nos leáis, pues la vida nos va marcando solo es cuestión de ir cumpliendo años, pero a la vez esas marcas pueden ser las señales para comenzar un nuevo camino…
Superviviente de Cáncer de Mama

viernes, 5 de abril de 2013

No me dejéis tan triste...



“Este es, para mi el más bello y mas triste paisaje del mundo. Es el mismo paisaje de la página precedente, pero lo he dibujado una vez más para mostrároslo bien. Aquí fue donde El Principito apareció en la tierra y luego desapareció.

Mirad atentamente este paisaje a fin de estar seguros de que habréis de reconocerlo, si viajáis un día por el África en el desierto. Y si llegáis a pasar por allí, os suplico: no os apresuréis; esperad un momento, exactamente debajo de la estrella. Si entonces un niño llega hacia vosotros, si ríe, si tiene cabellos de oro, si no responde cuando se le interroga, adivinaréis quién es. ¡Sed amables entonces!. No me dejéis tan triste. Escribidme en seguida, decidme que El Principito ha vuelto........”

Final de El Principito
Antoine de Saint-Exupéry




 Cada día en el Mundo miles de seres humanos pierden a su Principito, ya sea un niño de cabellos de oro o su madre de cabellos canos…

En unos casos sabremos que esa relación intensa acabará pronto… Los fríos datos nos dan meses de supervivencia.

¿Qué hacemos para afrontar esa pérdida?

¿Qué hace la persona que sabe que su cuerpo se ha rebelado contra si mismo como un monstruo feroz que lo devora?

Lo que pasa por la cabeza en eso momentos lo han descrito muchos psicólogos: la sorpresa, la rabia, la negación, la negociación, la depresión y la aceptación e incluso la sublimación. Más difícil es lidiar con ello y encontrar la actitud justa para acompañar y ayudar a que se llegue a la fase se aceptación activa en la que la persona es consciente de lo que le pasa pero ha dejado paso de la queja a la actitud proactiva y solucionadora.

Pues bien, esos otros humanos que cada día enfrentan los temores de las personas que se sienten devoradas y de sus familiares son los psicooncologos: psicólogos expertos en el ¿manejo? (si es que eso se puede manejar) de todo ese maremagnun de sentimientos.

Son Ariadna, la autora del blog “Psicooncología para Pacientes” y también Beatríz,  Nacho, Belén, Lola… En todos los Hospitales que he dirigido he encontrado alguno. Muchas veces trabajando no para la administración pública (que no provee plazas para estos profesionales imprescindibles por motivos de “burocracia institucional” derivada del sistema estatutario) sino por entidades sin ánimo de lucro como la Asociación Española contra el Cáncer.

Tengo amistad íntima con algunos por un motivo fundamental: su gran corazón y su humanidad. Los admiro. Lidiar cada día con esos paisajes desérticos donde sólo una estrella sostiene el firmamento. A veces ni eso, y todo se vuelve noche oscura… En ese momento ellos son las estrellas. Y no es coba, no soy dado a ello, (un frío gestor y gerente malvado me llamarían algunos, recortador y otras lindezas…) pero en la mayoría de ellos he observado ese brillo de estrella en sus ojos.

Toda la información es poca cuando alguien está enfermo y más de cáncer. Ellos dan una información valiosísima que otros profesionales no pueden dar: cómo manejara su propia mente y sus sentimientos y cuando ello, a veces, se torna imposible, como acompañar, acoger y comprender.

Lejos de otros intereses que rodean la oncología, estos profesionales cada día hacen una labor que aún no puedo captar bien en su profundidad. No lo pueden todo, no son héroes… Pero están ahí cada día escuchando, acompañando y eso es mucho: en mi escala de mérito, es muchísimo.


Gracias Ariadna por permitirme haceros esté pequeño homenaje a los que os dedicáis a esto. Gente que me ha dejado mucha huella la mayoría. Gracias a vosotros no estoy tan triste: sé que El Principito ha vuelto.




Médico y Gerente del Departamento de Salud de Orihuela en Alicante.